Nos acaba de llegar el caso de un sevillano de 42 años del barrio de Triana, que llegó a
su casa a las 18:25h tras cerrarle el último bar hoy, el primer día de las nuevas restricciones impuestas en Sevilla para doblegar la curva de contagios de la segunda ola de la pandemia, habiendo pasado el día en los bares bebiendo Gintonics desde el desayuno.

La madre de Antonio Borra Chín, el trianero protagonista de esta historia, ha sido la que nos atendió por la indisposición de Antonio, y le aseguró a uno de nuestros reporteros que “se despertó está mañana con un espíritu de colaboración y apoyo hacia los hosteleros del barrio descomunal y se echó a la calle a consumir como un Ferrari. Llegó al primer bar a las 9:30h y se comió una ‘tostá’ de aceite, tomate y jamón, y se bebió tres Gintonics”.

“A las 11:00h se tomó otros dos en el río, donde se suele tomar dos cervezas todos los días, y a las 13:00h, había reservado en otro donde se comió un menú del día y se tomó otros cuatro. Me lo encontré a las 16:O0h y me dijo que iba a comerse un palo de nata al tardón, y allí acabo medio tirado en el suelo barbuceando”, añadió.

“Ahora mismo está el pobre que da pena verlo, pero es de admirar el gesto que ha tenido con la gente de los bares de Triana. Estoy súper orgullosa de mi Antoñito. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho”, concluyó una madre orgullosísima de su hijo.