Juan Mayoral, un vecino de la localidad de Vigo, ha vivido una situación de lo más inusual en la comisaría del barrio. Una simple renovación del DNI se ha convertido en una pesadilla para este joven gallego que ahora se enfrenta a cargos por suplantación de la identidad y fraude involuntario continuado que pueden acarrearle hasta 14 años de condena.

“El chico me daba su nombre absolutamente convencido, hablaba con seguridad y decía llamarse Alberto pero el sistema no me reconocía sus huellas, el chaval pensaba que nos habíamos vuelto todos locos” nos cuenta el oficial que le atendió.

Por suerte, una vecina de toda la vida que pasaba por allí le reconoció enseguida “Pero Juan ¿qué dices de Alberto hijo mío?” le espetaba, “si yo te he cambiado los pañales mil veces, te reconocería aunque se dejaras las cejas largas y solo se te vieran las orejas hijo”.

El problema surge al haber contratado una hipoteca y créditos por valor de mas de 100.000 euros con una identidad falsa. El psicólogo contratado por la defensa alega enajenación “El chaval lleva tanto tiempo sin verse la cara que se le ha olvidado quién era y se ha puesto un nombre nuevo que no recuerda que no era su nombre original, es un síndrome desgraciadamente cada vez más común”.