La NASA ha respondido así a las preguntas del New York Times sobre el tiempo estimado de esta histórica expedición. Anthony Johnson, director adjunto del departamento de cohetes espaciales, ha revelado que existía una petición expresa de las astronautas para reducir la velocidad del lanzamiento y evitar así los riesgos asociados a una aceleración masiva.

“Llevamos años preparándonos concienzudamente para esta aventura y sería muy desafortunado que todo se fuera al traste por las prisas” relata Julia Prucence, astronauta jefe del proyecto “no nos importa tomárnoslo con calma, llevaremos libros, pelis, una mesa de camilla con estufita y un sin fin de revistas de moda, ¡no tenemos intención de aburrirnos por el camino!”

Una vez en la Luna, el objetivo será tomar muestras de su lado oscuro para ser analizadas en la Tierra pero deberán optimizar el tiempo de recogida de muestras ya que, con los 13 años que dura el viaje de ida tendrán dos días de margen para emprender la vuelta.