Esta semana hemos conocido el duro testimonio de Juande Tallista, un joven gallego que, tras romper la hucha del cerdito, invirtió todo lo ganado hasta la fecha en cumplir uno de sus sueños, una cena romántica con su chica con un final de película de adultos.

“La cena transcurrió maravillosamente bien, el ambiente con velas y la comida estuvieron de diez” nos cuenta Juande, “el problema vino con el postre, yo pensaba impresionar a mi novia, contarle que tenía una sorpresa guardada y claro, hice una señal para que apareciera la tercera chica en cuestión y que se nos presentara”.

“Para serte honesto, yo tenía tantas ganas de conocer a la chica del trío que comí a toda velocidad, mi chica me hablaba y yo escuchaba una voz así como de fondo”, prosigue Juande.

“Pues eso, que hice la señal y en vez de la chica, acudieron unos mariachis obesos y nos empezaron a cantar unas canciones horteras que parecían sacadas de un disco de Bertín Osborne, imagínate el cuadro. Ahora arrastro un trauma y estoy en tratamiento psicológico, ¡espero que la agencia lo pague caro!”.