El perfil de los que intentan saltar la valla es el de un varón español de entre 22 a 30 años, cansado de las injusticias que soportan en España una vez acabado sus estudios, y que llevan años intentando firmar un contrato de trabajo para poder independizarse o que ya se han emancipado del domicilio paterno fracasando en el intento.

Esta noticia ha calado en el corazón de nuestra redacción y por tanto, hemos salido a las calles de Melilla micrófono en mano para entrevistar a algunos de los jóvenes que allí esperan el momento de dar el salto al continente africano.

Os dejamos el testimonio de Borja María Tieso Pelao, un joven madrileño de familia muy acomodada vecinos de La Moraleja.

Es insostenible la situación de muchos jóvenes en este país, a mi personalmente me empujaron a salir de España en el momento que alquilé un pisito en Madrid de 30 metros cuadrados. Mi mayor error fue irme de casa de mis padres”

La suma de los gastos del alquiler, luz, telefonía e internet superaban en 500€ a los ingresos que tenía trabajando de lunes a viernes 12 horas diarias en un gran almacén. Tengo la esperanza de saltar esa valla y poder labrarme un futuro mejor del que me esperaba aquí”, asegura el joven madrileño a la espera de dar el salto a la valla.