El pasado fin de semana la Policía Local de Burgos encontró el cuerpo sin vida de una joven de 24 años en un parque del centro de la capital. Estaba sentada con el móvil aún en las manos totalmente congelada, incluso los agentes creyeron en un primer momento que se trataba de una nueva estatua de algún escultor moderno.

La autopsia determinó que la muerte se produjo por congelamiento, comenzando por los tobillos que son la zona del cuerpo más alejada del corazón y la primera que nota la pérdida de calor.

La víctima llevaba unas zapatillas sin calcetines y unos pantalones “pesqueros”, un “look” muy mono, pero mortal en este caso.

Las amigas de la fallecida le han rendido un emotivo homenaje y en su entierro destaparon una lápida donde se podía leer el siguiente epitafio:

“No te olvidaremos, antes muerta que sencilla”.